Entrevista con la Dra. Vilella, coordinadora de BipoGent

Es calcula que 8.000 personas en la demarcación de Tarragona pueden presentar trastorno bipolar, y 100.000 en toda Cataluña. Precisamente en este ámbito, el Instituto Pere Mata impulsa, en col • colaboración con dos centros más, un estudio pionero en el mundo por su alcance en todos los sentidos. Busquen 600 voluntarios de todo el país para investigar los condicionantes genéticos de esta enfermedad.

El Instituto Pere Mata de Reus, el Hospital Clínico y de Barcelona y la Fundación hermanas Hospitalarias, con sede en Sant Boi de Llobregat, llevarán a cabo un estudio pionero en el ámbito de la salud mental. es pionero, para una banda, porque se espera analizar una población de 600 personas. La mitad serán pacientes con diagnóstico de trastorno bipolar, pero que no presenten, en el momento de participar en el estudio, síntomas o episodios. La otra mitad debe ser población catalogada de 'sana', es decir, sin trastornos mentales. Otro rasgo que convierte el estudio en pionero es su alcance científico. S’investigaran tres fronts. Para una banda, el genético, liderado por el Instituto Pere Mata, y que quiere averiguar la implicación de un gen concreto en la aparición y, sobre todo la evolución del trastorno bipolar. El gen escogido, llamado DDR1, es el mismo que el Instituto ya ha estudiado en pacientes con esquizofrenia, por lo que han optado por analizarlo, también, en este caso.

'Es una proteína que está en la sustancia blanca del cerebro, la mielina, que es la capa que envuelve la conexión entre las neuronas ', explica Elisabet Vilella, directora de investigación del Instituto Pere Mata y coordinadora del proyecto. 'Nosotros ya lo habíamos estudiado previamente en esquizofrenia, esta proteína, y habíamos encontrado una relación. El trastorno bipolar y la esquizofrenia comparten ciertas características como la base genética, y la mielina ya se ha visto que está alterada tanto en la esquizofrenia como en el trastorno bipolar’. El estudio también atacará la vertiente clínica de los voluntarios para detectar condicionantes ambientales. Es decir, estudiará hasta qué punto, por ejemplo, haber vivido una experiencia traumática condiciona la persona a sufrir trastorno bipolar o a sufrir en un grado superior.

Según explica Vilella, la hipótesis a partir de la cual se desarrolla el estudio es 'Poder demostrar que las personas pueden tener una variante genética que condiciona que su sustancia blanca sea diferente y que esto los hace más propensos a tener trastorno bipolar; y que además, esto pueda estar modulado por algunas variables como, por ejemplo, el hecho de haber vivido alguna experiencia traumatizante’. La tercera pata del estudio es la neuroimagen. A través de una resonancia analizará la diferencia entre la actividad cerebral de los pacientes diagnosticados y los sanos, o la diferencia entre los mismos pacientes diagnosticados en función del grado de la enfermedad. El estudio, presupuestado con 270.000 euros provenientes del gobierno central, tiene previsto comenzar su actividad el próximo mes de septiembre con una duración de 3 años. los primeros 18 meses se dedicarán a encontrar los 100 voluntarios sanos y los 100 diagnosticados que necesita cada uno de los centros que participa. Entre el equipo coordinador y el personal necesario en cada centro, el estudio implicará alrededor de una cuarentena de investigadores.

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